Actualizaciones y Reciclajes 2021 – #SocorrismoAlDia

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Amigo Socorrista:

2020 ha sido un año atípico. Además de todos los condicionantes y restricciones que han causado la pandemia de COVID-19, la Escuela Segoviana de Socorrismo,  como muchas otros,  ha tenido que paralizar su actividad de formación. Para 2021 todavía es incierto si será posible retomar las actividades formativas, dado que nuestra filosofía docente es que el contacto y la transferencia que aportan nuestro profesores en la clases presenciales es nuestro valor añadido. Es posible, por supuesto, realizar un curso con una parte de los contenidos realizados de forma on-line, sin embargo ello conlleva un coste de adaptación técnico, docente y de carga de trabajo muy importante, que para la ESS es muy difícil asumir por falta de recursos económicos.  No podemos concebir un curso en el que las prácticas no se hagan de manera totalmente presencial. Aunque las habilidades motoras se pueden adquirir en cierta medida mediante otras técnica o con el feedback de dispositivos específicos o app móviles, el apoyo de los profesores, la corrección personal y, sobre todo, la transmisión de la experiencia y la conexión personal, no tienen sustituto virtual

Sin embargo, las circunstancias y las precauciones sanitarias mandan y, por tanto, hemos apostado por preparar las Actualizaciones y Reciclajes profesionales de manera mixta, realizando sesiones on-line siempre con la misma filosofía que si fueran clases presenciales y mantener las prácticas presenciales y pruebas físicas imprescindibles, con las necesarias adaptaciones marcadas por las medidas sanitarias. Todo el Equipo Técnico de la Escuela ha realizado un esfuerzo importante para que sigan teniendo la máxima calidad que tú demandas.

Como siempre, queremos apoyar a todos los Socorristas que quieren mantener sus conocimientos y habilidades al día y mejorar su competencia profesional, por ello daremos las mayhores facilidaes posibles para participar en la convocatoria de éste año para conocer las últimas novedades y técnicas, mantener vuestra capacitación en RCP, DESA y rescate acuático y mejorar las competencias como Socorrista Profesional.

 

Actualizaciones 2021

Si no recibes comunicaciones por e-mail, por favor, actualiza tus datos en el Formulario de Contacto

Inscripción On-Line a través del Formulario de Pre-Inscripción al pie.

Horario Provisional

Programación:

05 de Junio Sesión On-line

05 de Junio  – Sesión On-line Mañana de 10,00 a 13,00 h 
Procedimiento: Se enviará por correo electrónico un enlace para la conexión mediante video-conferencia (necesario correo de Gmail)
10.00h: Novedades y adaptaciones más importantes por COVID-19 en las tareas del Socorrista Profesional. Últimos avances e investigaciones en Socorrismo y Ahogamiento.
11.00h: Taller de Psicología: Cómo afrontar el trato con los usuarios y conseguir el cumplimiento de la normativa de las instalaciones en tiempos del COVID-19
12.00h: Taller práctico de Primeros Auxilios y protocolos de trabajo en la RCP adaptada  al COVID-19 en situaciones de emergencia vital y Ahogamiento.

¿Tienes alguna pregunta, consulta o duda que quieras que tratemos?. Panteala a través de este Cuestionario antes del 30 de Mayo. .

Sesión presencial en piscina:

Tarde: de 17.00 a 20.00h Sesiones presenciales
Para la participación es imprescindible:
Declaración responsable* de salud firmada. 
– Mascarilla de protección FFP2 homologada. 
– Cumplir de modo estricto todas las normas de la instalación y cualquiera otra que se indique para la actividad a realizar. 
– Las prácticas se realizarán mediante cita previa con horario concertado en grupos reducidos, por lo que la puntualidad es imprescindible.  

17.00h: Taller práctico de RCP; SVB y DESA. Manejo de la sábana de protección.
19.00h: Talleres prácticos en piscina:
– Prueba física (adaptada al  COVID-19 el remolque se realizará sobre un maniquí en lugar de una persona)
La sesión de piscina es práctica, llevar, bañador, gorro, gafas, chancletas, etc. Necesaria una camiseta de algodón. Se puede llevar una camiseta de lycra como protección.

Segovia:  05 de Junio: Piscina Cubierta de La Granja de San Ildefonso

Nota importante: La sesión práctica para el 12/06 en Cuéllar se ha anulado por falta del grupo mínimo. Sólo habrá la sesión del 05/06 en La Granja de San Ildefonso. 

* ¿Qué es una Declaración responsable?

 

DOCUMENTACIÓN A ENTREGAR AL INICIO DE LA JORNADA

(Si no has realizado reciclaje en años anteriores, presentar esta documentación es un requisito imprescindible, no se facilitará el certificado si no se aporta al inicio).

– Fotocopia del DNI
– Fotocopia del título de socorrismo (ambas caras)
– Fotocopia de la última homologación ante el Registro de Socorristas de Madrid (si se tiene, si no se ha hecho anteriormente, aportar copia del título de ESO o similar).
– Copia del Ingreso bancario.

IMPORTE

Opción A: Socorristas formados en: Escuela Segoviana de Socorrismo, Diputación Provincial de Segovia, AETSAS y entidades concertadas(*): 50,00 €

Opción B: Socorristas formados en: Federaciones de Salvamento, Cruz Roja, Protección Civil, TAFAD, Cursos de Empleo y otras organizaciones: 75,00 €

(*)Entidades Concertadas: Los Socorristas con certificados de formación de otras organizaciones que hayan realizado actualización en años anteriores con ESS y AETSAS. Para el resto de entidades, consultar mediante un correo electrónico a: secretaria@sossegovia.com

Forma de pago:

Mediante transferencia o ingreso bancario en BBVA en el IBAN: ES5001823921660201588614, indicando en el concepto «Actualización» la fecha y el nombre y teléfono del Socorrista.

Aprovecha esta oportunidad para actualizar tu formación antes del verano. Aunque la actualización no es obligatoria en Castilla y León, en la práctica tanto las empresas que contratan como las inspecciones de Sanidad la exigen. Además, es una garantía de que tus competencias profesionales estarán al día ante tu actuación en una emergencia.

Los horarios y/o lugares pueden sufrir variación.

Evaluación:

– Para obtener el Certificado de Participación, deberá acreditarse la asistencia al 100% de las horas impartidas y superar la prueba física y la evaluación de los temas.

En la actualización se realiza la siguiente prueba física:

– Combinada 1: Remolque con material y RCP.

Entrada en el agua con avistamiento de la víctima, en situación de distrés acuático, más 50 metros de nado libre para aproximación a la víctima (maniquí), toma de contacto adecuada mediante la entrega de un dispositivo flotante de rescate adecuado al tipo de víctima (DFR, Tubo de rescate o Boya torpedo), y remolcarla con seguridad, durante 50 metros con técnica correcta (con valoración continua de la víctima) realizándolo en un tiempo máximo de tres minutos y treinta segundos.

Tiempo máximo:3′ 30″

Una vez finalizado el remolque: además, extracción de la víctima del agua y actuación de RCP básica durante tres minutos sobre un muñeco de reanimación con la utilización de la sábana de protección, masaje cardíaco y balón resucitador.

Formulario de Pre-Inscripción para Actualizaciones y Reciclajes

Para que la Inscripción y Reserva de Plaza tengan validez, el pago de la Cuota ha de hacerse al menos 3 días antes (jueves) de la fecha elegida.

Los requisitos, fechas y horarios pueden variar, por favor consulte regularmente la página para informarse de los últimos detalles, requisitos y horarios.

2020 un año para … aprender.

Parece que el último día del año es el momento para mirar hacia atrás y hacer recuento, balance o algo similar, ver con cierta perspectiva lo que ha ocurrido y hacer un corolario que lo resuma.

Hay incontables comentarios que califican a 2020 como un año aciago y siniestro. No es para menos. Decenas de miles de muertos por COVID, millones de infectados, tan sólo es España y una situación sin un horizonte claro de resolución o siquiera de conseguir volver a una cierta «normalidad» (por cierto, que palabra tan repetida y tan mal usada) que es muy probable que nunca recuperemos del todo.

Creo que no hace falta comentar lo que este año ha supuesto para cada uno de nosotros. En el ámbito personal cada uno tendrá su historia, más o -esperemos- menos trágica y única. Y en otros ámbitos, económico, profesional, etc., todavía estamos muy lejos, no ya de poder hacer borrón y cuenta nueva, sino de poder evaluar las consecuencias reales que están suponiendo.

En el ámbito del Socorrismo, desde luego ha sido un año arduo, en el que el COVID ha puesto las cosas muy difíciles y no ha hecho sino resaltar todavía más la precariedad general en que nos movemos los Socorristas -o Guardavidas, como parece que se prefiere denominarnos de un tiempo a esta parte-. Mencionar tan sólo las adaptaciones que ha habido que hacer, deprisa y corriendo, sin apenas soporte de evidencia, en los protocolos de actuación y en la auto-protección de los Socorristas. Las repercusiones en las acciones de formación, que prácticamente se han anulado, y en la preparación de los profesionales que han trabajado durante este año en playas, piscinas e instalaciones acuáticas en condiciones muy complicadas y a menudo con la incomprensión y poca colaboración de los usuarios a los que protegen e incluso de los propios gestores de los servicios. Y sin olvidar que, por mucho que hayan quedado en un relatico segundo plano, otras tragedias y vicisitudes cotidianas han seguido produciéndose.

Muchos hay también que dicen que es un año para olvidar. Y aquí discrepo totalmente. 2020 es un año para aprender.

Si miramos al pasado tiene que ser necesariamente para aprender de lo que ha ocurrido, de como una situación excepcional para la que no estábamos en absoluto preparados -¿os suena de algo esto en Socorrismo?- ha habido que afrontarla con medios de fortuna, haciendo de tripas corazón, apelando a lo mejor de todos nosotros, la solidaridad y el trabajo ímprobo de miles de profesionales sanitarios y de muchos otros sectores para evitar la catástrofe.

Esto no puede volver a ocurrir. Si una lección hemos aprendido ya hace tiempo en Socorrismo es que las emergencias y las situaciones excepcionales ocurren y que cuando lo hacen la reacción no es «hacer lo mejor que se pueda«, sino «hacer lo que has entrenado para responder a esa situación». Siempre cito que para Neil Armstrong alunizar no fue difícil, pero es que ya se había estrellado y practicado cientos de veces antes, en el simulador, y su preparación hacía que las respuestas fueran automáticas y pudiera responder a prácticamente cualquier situación. Nuestro objetivo ha de ser incorporar toda la experiencia y las lecciones aprendidas para mejorar la preparación y respuesta de los profesionales del Socorrismo.

A los que buscan razones para denostar este año aciago, podemos añadir, al menos, 407 más, las de las personas que han fallecido por Ahogamiento en 2020 según las cifras provisionales de nuestro Proyecto de Investigación y Seguimiento del ahogamiento en España www.ahogamiento.com.

Y para los que buscamos razones para seguir adelante con optimismo y los pies bien plantados en el suelo, añadir al otro lado de la balanza unos cuantos miles de razones, las de todas las personas que no han sufrido o se han salvado de un Ahogamiento, gracias a la prevención y la intervención o el rescate de los servicios de Socorrismo.

Este año también se ha producido la puesta en marcha del GIAPS, Grupo Internacional de Actividades de Prevención y Socorrismo o el arranque definitivo de IDRA (International Drowning Researchers Alliance, la alianza internacional de investigadores en Socorrismo) en la puesta en marcha de proyectos de calado sobre ahogamiento, grupos a los que nos sentimos honrados de pertenecer y participar activamente.

Aprender es quizá una de las más poderosas razones que mueven al ser humano., la que nos hace avanzar y superar las dificultades. Enfrentemos 2021 con la convicción de somos capaces de hacerlo mejor..

Nuestros mejores deseos para todos.

COVID-19. Una situación sin precedentes.

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Imaginemos la siguiente situación: Los socorristas rescatan a una víctima inconsciente con síntomas claros de ahogamiento del agua y tras evaluarla comprueban que no respira y que tampoco tiene pulso. Avisan al 112 y empiezan a aplicar el protocolo de reanimación (RCP) que implica hacer respiración boca a boca y masaje cardíaco. Pero, ¿y si la víctima fuese un posible portador del COVID-19 y los Socorristas resultasen infectados?

Enfrentados a una situación sin precedentes

Estamos hablando de algo que está afectando a millones de personas en todo el planeta, con cientos de miles de fallecidos si atendemos a las estadísticas oficiales, que muy probablemente no reflejen la totalidad de las cifras, ni tampoco se ha superado todavía la fase más grave de esta pandemia. Y cada una de esas cifras es una persona como tú o como yo, con su propia historia, familia y circunstancias.
Estamos pasando por una situación sin precedentes y el barullo de información, confuso, lleno de bulos y falto de evidencias reales en el que nos movemos es exasperante y frustrante a la vez. Todos buscamos mensajes que alivien nuestras preocupaciones y nos proporcionen esperanza y, aunque los mensajes que esperamos recibir sean quizás diferentes para cada uno, lo que todos esperamos son directrices concretas y tranquilizadoras que aborden los problemas de y sus consecuencias de manera definitiva.
El hecho de que la información se mueva y cambie tan aprisa, está creando un paradigma que hace tan sólo unos meses nos habría parecido insólito. Decisiones como por ejemplo el tratamiento de la infección, que se tomaban en un ámbito temporal de meses o años y tras estudios y ensayos clínicos, ahora se toman en semanas, días u horas. Y casi nada más publicarse han de modificarse o actualizarse porque aparecen nuevas pruebas o evidencias y hay cambios a medida de que nuestra compresión del problema va progresando.
Hay que tener en cuenta, además, que las autoridades sanitarias que dirigen la lucha contra la pandemia y que combaten esos mismos problemas desde primera línea, no tienen a las playas e instalaciones acuáticas dentro de sus prioridades más urgentes. Estas son problemas que abordarán cuando otros mucho más acuciantes y con impacto inmediato en la salud pública o en la estructura económica, tan gravemente dañadas, estén más asentados.

Incertidumbres ante la apertura de playas y piscinas

Hay un amplio rango de instalaciones y entornos acuáticos sobre los que habría que intervenir, desde los servicios que cubren las playas públicas, pasando por los parques acuáticos, piscinas públicas o de establecimientos de ocio y hoteleros, aguas interiores, hasta las piscinas domésticas. Y cada uno de ellos requerirá de directrices lo más claras y definidas que sea posible. La situación española, con gran parte de las competencias normativas transferidas a las comunidades autónomas y con los ayuntamientos como responsables últimos de la gestión de las playas e instalaciones acuáticas municipales hace muy difícil, pero no imposible, que haya una armonización en esas directrices.
La situación puede ser todavía peor en las instalaciones de pequeños municipios y especialmente en aquellas de gestión privada, dónde las decisiones se tomarán principalmente atendiendo a criterios de negocio y rentabilidad y podremos encontrar que se abran o por el contrario permanezcan cerradas instalaciones, incluso en contraposición a las recomendaciones oficiales y es previsible que haya una atomización de iniciativas. Las evaluaciones de riesgos, planes y guías de implementación –si es que se realizan- dependerán en gran medida de que se disponga de “expertos» locales o internos o empresas auxiliares capaces de su estudio, preparación y puesta en marcha, algo impensable en localidades o empresas de pequeño tamaño o capacidad técnica.

Muchas lagunas normativas

A pesar de que en los últimos años se ha avanzado sustancialmente en la investigación y directrices de los riesgos acuáticos, hay enormes vacíos que siguen sin llenarse, tanto globalmente como en nuestro país. El primero de ellos es que la práctica totalidad de las distintas normas existentes están diseñadas con criterios higiénico-sanitarios y apenas contemplan los aspectos de seguridad y prevención del ahogamiento ni tampoco describen con claridad la responsabilidad y funciones del socorrista acuático profesional dentro de la organizción general de una instalación a la luz del conocimiento que ya hay desarrollado al respecto.
Tampoco se contempla lo que supone la implementación de las directrices marcadas por los protocolos internacionalmente aceptados (ERC, AHA) y la imperiosa necesidad de adaptar esos protocolos (y su implementación en la realidad) a las prácticas que mejor se adaptan a la realidad de cada instalación o entorno acuático. Sirva un ejemplo: las guías de actuación y requisitos de equipamiento no pueden ser las mismas para una playa con equipos de socorrismo completamente equipados y puesto de primeros auxilios con personal sanitario que para la piscina de un pequeño pueblo con un socorrista y en la que el tiempo de respuesta del SEM se puede medir perfectamente en tramos de media hora, dónde la respuesta y el equipamiento tiene que tener eso en cuenta. En otros sectores, sí que se produce esa adaptación y partiendo de las normas generales se exige un redimensionamiento de los requisitos a cumplir.
Es evidente que es indispensable que la regulación recoja la existencia de una figura experta (idealmente un director médico con formación en seguridad acuática o con asesoramiento de otros expertos sectoriales) que interprete estas adaptaciones teniendo en cuenta todos los aspectos claves (incluidas las posible repercusiones en el ámbito legal) en función del grupo de riesgo al que pertenezca cada instalación, y tenga capacidad y autoridad suficiente para implementar las adaptaciones para las circunstancias de cada instalación que aseguren una óptima gestión de los riesgos y su reducción al mínimo nivel posible. La seguridad del personal de la instalación y la de sus usuarios -en ese orden- han de ser siempre las prioridades y no deben caer presas de la tensión entre la seguridad y la sanidad públicas y los criterios políticos, de negocio o de rentabilidad.

Implicaciones para las instalaciones

Hay todavía muchísimas dudas acerca de cómo tendrán que afrontar las instalaciones –piscinas, parques acuático, playas- la reapertura o puesta en marcha de sus actividades. Hay empresas que ya están preparando sus propios planes y estableciendo cómo los implementarán, lo cual es muy loable pero como apuntaba y por muy acertados que sean esos planes, esta es una respuesta que no hace sino dispersar los esfuerzos y muy probablemente se repetirán y amplificarán los errores. La Administración Central del Estado debe ser la responsable de elaborar un informe y definir los criterios mínimos esenciales para que se puedan iniciar las actividades acuáticas y definir con especificaciones y criterios objetivos y claramente mensurables los requisitos a cumplir para que cada instalación pueda actuar en consecuencia. Y en este caso la coordinación y consenso con las administraciones autonómicas tiene que estar por encima de cualquier interés político o económico y tener como prioridad situar a nuestro país, al completo, en el liderazgo de la seguridad acuática, de la misma manera que estamos a la cabeza del turismo mundial.
Como ya se está poniendo de relieve en otros sectores, las consecuencias e implicaciones serán importantes y un buen número de empresas, sobre todo las pequeñas y los concesionarios temporales, probablemente no podrán afrontarlas ni económica ni organizativamente. Además de ser ocasión para que los grandes saquen tajada del río revuelto, está todavía por ver si esto va a suponer un impulso en la dirección correcta o, por el contrario, un empobrecimiento de las condiciones generales del sector, incluyendo también las referentes a la seguridad. Las dudas surgen por doquier y muchos gestores de empresas de socorrismo están comprensiblemente preocupados por las implicaciones, incluso en el ámbito legal y penal, que puedan tener y sus posibles consecuencias.

Las carencias en la figura del Socorrista Profesional

Es en esta situación en donde las carencias que rodean a la figura del Socorrista Profesional se están poniendo aún más de manifiesto. Como se ha mencionado, la regulación de la formación del Socorrista está dispersa, es muy dispar, está desfasada y ha nacido sujeta al albur de las veleidades de los vientos políticos que soplaban en el momento en que se publicaron, o por el contrario, simplemente no existe como ocurre en muchas comunidades autónomas. No quiero profundizar más en esta parte (que ya se ha tratado en otras ocasiones y que en cualquier caso, merece de un comentario mucho más amplio), pero la realidad prácticamente unánime en el sector es que ninguna de las líneas formativas vigentes ahora mismo en España proporciona la preparación adecuada que deberían tener según apunta la literatura y las necesidades reales del desempeño laboral. Y este vacío es aún mayor en cuanto a la definición de sus cometidos dentro de la seguridad de una instalación acuática.
Se espera de nosotros una respuesta asimilable a la de un profesional sanitario, pero ni lo somos, ni estamos contemplados como tales en ninguna regulación que yo conozca. Es hora de que la situación se normalice, de una vez y para todos, y con la implicación y aportación de quienes verdaderamente son parte integrante de la profesión del Socorrista Acuático, su desempeño laboral y el sector empresarial y hagamos definitivamente a un lado aquellos, como las entidades deportivas, que no lo son.

Protocolos en evolución.

En Socorrismo Profesional, nunca ha habido una receta que fuera “la solución para todo”. Como comentamos, los protocolos que periódicamente emiten las entidades de referencia cubren un amplio espectro, pero tras su amplio consenso dejan siempre algunas lagunas y dudas razonables que se siguen estudiando y revisando. Lamentablemente con la perspectiva del COVID-19, no es posible pretender hoy tener una solución que enfrente satisfactoriamente todos los problemas que nos estamos viendo forzado a afrontar en el ámbito sanitario ni tampoco en el socorrismo actuático. Hay todavía muchas cosas en el aire respecto a cómo se ha de adaptar la actuación el rescate acuático al COVID-19 y que los detalles sean unos u otros influirá en gran medida en la manera en que tendremos que gestionar los sistemas de trabajo y protocolos internos de las instalaciones y respecto a los servicios de Socorrismo, porque pueden implicar la necesidad de más equipamiento, personal, recursos y formación específica. Todavía están en el aire muchas preguntas que necesitan responderse.

¿Cuáles son los EPIs más adecuados?. ¿Es mejor tener un equipo de rescate y otro equipo preparado para la RCP?. ¿Qué va a ocurrir cuando si protocolo indica que no se practique la respiración boca-a-boca a una víctima de ahogamiento, porque hay posibilidad de que puede contagiarse con COVID-19?. ¿Qué margen de flexibilidad o interpretación tiene el Socorrista o los responsables de las instalaciones ante una situación de este tipo?. ¿Podrá tener un caso así repercusiones legales sobre el propio Socorrista y sobre la instalación o empresa en la que trabaja?. ¿Cuáles serán las consecuencias psicológicas que tendrán en el Socorrista?.

Varios grupos de trabajo han emitido ya revisiones de los protocolos de RCP adaptados al COVID-19 -y se espera en breve su adaptación a las víctimas de ahogamiento-, en los que se recogen modificaciones sustanciales en las guías de actuación que probablemente tendrán repercusiones en el pronóstico de las víctimas a las que se les aplican y también en la exposición de los intervinientes al riesgo de infección y por ende, con amenaza para su integridad física y salud. Todavía no hay evidencias concluyentes al respecto y mientras las organizaciones de referencia publican protocolos revisados y los actualizan con las nuevas evidencias, deberemos estar muy atentos a las últimas novedades e incorporarlas de inmediato a nuestros sistemas de trabajo y acciones de formación.


Acortando distancias en la formación.

Otra de las revoluciones que ha provocado el COVID-19 ha sido la puesta en cuestión, cuando menos temporal, de toda actividad que implique contacto personal, como es el caso de la formación en Socorrismo Acuático, que implica realizar actividades y prácticas en aula y en el agua con contacto personal muy estrecho y la potenciación de la formación a distancia y “on-line”, además de las precauciones de prevención de contagio que se han de tener en cuenta durante dichas prácticas.

¿Cómo ajustamos esa “distancia” a la formación en Socorrismo?.
Implementar plataformas de enseñanza on-line es algo habitual hoy en día, pero supone un coste adicional y no sólo por la parte tecnológica. También los contenidos tienen que revisarse y prepararse específicamente los que sean susceptibles para esta nueva modalidad y los profesores formarse y adaptarse para impartir a distancia sus clases o tutorías y definir y establecer cuáles deben ser las mejores vías para la evaluación de los alumnos. Y como no todos los contenidos se pueden impartir a distancia, habrá que reducir el número de alumnos por sesión, proporcionar los EPIs adecuados para la actividad presencial que se realice, etc.
Y ello también influye en el material que se utiliza. Un maniquí de RCP, por ejemplo, cuando se utilice para practicar el boca a boca producirá aerosoles potencialmente contaminantes si el alumno es portador y tendrá que desinfectarse de manera exhaustiva o desechar y reponer las partes sensibles después de que cada alumno lo utilice. Los equipos de protección personal, de prácticas o materiales de rescate igualmente habrán de revisarse y renovarse. El tiempo y el coste necesario para ello o la alternativa de incrementar sustancialmente el número de dispositivos para minimizar las pausas o disponer de uno por alumno, supondrán un coste tan elevado que pueden llegar a ser inasumibles o elevar el precio de la formación para los alumnos a niveles no asequibles.
Pero, ojo, no todo vale en la formación a distancia. No puede permitirse que se anuncien y, lo que es ciertamente inadmisible, que se acepten en los registros oficiales cursos impartidos 100% on-line. Aquí aparece nuevamente la responsabilidad de las distintas Administraciones en la regulación y la vigilancia de la formación en socorrismo profesional. No ha de caber ninguna duda de cómo debe impartirse y comprobar y hacer cumplir fehacientemente que las directrices se cumplen.
¿Y qué va a ocurrir con las normativas que establecen renovaciones periódicas de la inscripción en los registros, como Madrid o Cataluña, cuando los Socorristas no puedan acreditar haber realizado la formación periódica que tienen que acreditar porque no ha habido ninguna convocatoria para hacerla?. ¿Se van a prorrogar la validez de las acreditaciones, con el riesgo de no tener profesionales con su formación debidamente actualizada?. ¿Se arriesgarán las empresas a contratar a estos Socorristas?. A estas alturas, sólo tenemos conocimiento de que la Generalitat de Cataluña haya ampliado la moratoria de la inscripción en el ROPEC de los socorristas en Cataluña como medida excepcional.

Un dilema ético

Si analizamos las cifras de formación de los últimos 10 años, comprobamos fácilmente que el Socorrismo profesional es una ocupación que está en declive. Algunas de las posibles razones se pueden deducir de todo lo anterior, además de la precarización laboral, la bajada de las remuneraciones, la creciente minusvaloración en la opinión pública y los responsables públicos de la figura del socorrista. Muchos somos los que hace años coincidimos en el análisis y el diagnóstico de la enfermedad, pero hasta ahora no hemos acertado a coincidir en el remedio.
Tengo la sensación de que el COVID-19 nos ha puesto frente al espejo de nuestras propias miserias y que lo que vemos -aunque ya fuéramos conscientes de ello-, no solo no nos gusta, sino que quizá por primera vez nos ha revuelto esa conciencia que hace tiempo parecía que teníamos adormilada. Ahora no podemos pecar por omisión ni tampoco por tibieza. Personalmente lo percibo tanto como un dilema ético que hay que resolver, como una necesidad personal de impulsar lo que durante toda mi trayectoria en el Socorrismo he considerado una obligación moral. Si sigo en este mundo es porque creo firmemente que mi -nuestra- obligación es preparar a los mejores profesionales y seguir luchando por todo ello.
Es el momento de que la extensa red de contactos personales que se ha ido poco a poco expandiendo en los últimos años a través de amistades personales, colaboraciones desinteresadas, congresos y reuniones técnicas y que une a muchas personas del mundo del Socorrismo Profesional (investigadores, profesores, socorristas, gestores, empresarios, responsables públicos, sindicalistas, legisladores, etc) y que compartimos ese profundo convencimiento de la necesidad de un cambio profundo y quizá revolucionario, hable con una única voz y ponga sobre la mesa las prioridades que esta crisis ha hecho aflorar tan descarnadamente. Tenemos que ser capaces de dejar a un lado cualquier interés circunstancial, centrarnos en los aspectos esenciales y conseguir que nuestras propuestas se oigan y, por fin, se lleven a cabo.

Foro de Debate: Plan Nacional de Prevención de Ahogamientos y Socorrismo Profesional – Segovia, 25/26 Noviembre 2017

Fechas de celebración: Segovia, 25 y 26 de Noviembre de 2107

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Formulario para inscripciones

 

Encuestas previas para los grupos de trabajo

Participa en las encuestas previas aportando tus experiencias, necesidades y opiniones, para que sean recogidas por los grupos de trabajo e incluidas en los debates.

Tu opinión es importante para conocer las necesidades y realidades.

Encuesta de Gestión de Servicios Socorrismo en Playas

Presentación.

El ahogamiento en España es un importante problema de salud pública. Y no es sólo porque cause casi medio centenar de fallecimientos al año, sino porque se sigue produciendo una cifra de fallecidos de tamaña magnitud, a pesar de todos los esfuerzos de los operativos de Socorrismo. Los equipos de Socorrismo de las playas españolas realizan anualmente entre 6.000 y 10.000 intervenciones, asistencias y rescates en situaciones de ahogamiento real o potencial, y eso sin contar un número igual o superior de acciones preventivas que evitan que esas situaciones se produzcan. Todo esto supone que otras tantas víctimas potenciales se salvan de engrosar las cifras de una estadística que, no existe en España de manera oficial.

Lamentablemente, no hay una estrategia de ámbito nacional, ni siquiera autonómico, que implemente acciones eficaces de prevención y de intervención ante el Ahogamiento, salvo que tengamos en cuenta los tibios mensajes de aviso que repiten rutinariamente cada verano los organismos oficiales.Sin duda el ocio acuático ha experimentado un significativo incremento, tanto por la asistencia a playas y zonas de baño naturales, como por la proliferación de instalaciones, piscinas y parques acuáticos. Hoy es ya común que pueblos, urbanizaciones y establecimientos hoteleros dispongan de una instalación acuática de mayor o menor entidad y que haya presencia de servicios de Socorrismo en la mayoría de las playas más turísticas. En un país como España con más de 68 millones de visitantes en 2015, el que un importante porcentaje de los implicados en un Ahogamiento sean extranjeros no nos deja en buen lugar. Y mucho menos si consideramos que estando situada en el primer lugar del mundo en el turismo, y particularmente en el de sol y playa, España debería ser también la número uno mundial en cuanto a la calidad y eficacia de los operativos de Socorrismo y la referencia a seguir en este aspecto para todo el mundo. Por desgracia, nada más alejado de la realidad.

Las empresas que gestionan servicios de Socorrismo nacen como respuesta a una doble necesidad: la tendencia a la privatización de la gestión de determinadas áreas que antes se gestionaban desde las distintas administraciones públicas y la demanda de esos mismos servicios especializados por parte de particulares, colectivos o empresas que integran instalaciones acuáticas como parte de su oferta de negocio. Como una respuesta a estas demandas, muchas empresas nacieron desde propio sector iniciadas por Socorristas interesados en convertir la gestión del Socorrismo en una actividad empresarial más allá de la propia profesión y ofreciendo, además, formación adaptada a las demandas laborales o las carencias que detectaban. Y también se incorporan empresas de otros sectores que encuentran en la gestión de servicios de Socorrismo una oportunidad más de ampliar su espectro de negocio. Sin embargo, ni la regulación administrativa, ni la formación de los Socorristas han ido paralelas a esta evolución, así como tampoco las facetas empresariales, laborales o de gestión.

Los altibajos de la actividad económica, la diversidad, cuando no disparidad, de la normativa, la incertidumbre empresarial y el recorte generalizado de los presupuestos privados y públicos de todas las administraciones, pero especialmente en las locales, que son quienes mayoritariamente exteriorizan determinados servicios, han creado una situación cada vez más caótica en dónde las empresas tienen que luchar cada día por mantenerse a flote y, lo que es peor, a veces con métodos discutibles o poco éticos.

La perspectiva del propio Socorrista Profesional como trabajador tampoco es halagüeña. Sometido a normativas ambiguas, cambiantes o demasiado estrictas; costes y requisitos de formación crecientes; forzado a aceptar una creciente precariedad laboral; empleado en trabajos nada estimulantes en piscinas de urbanizaciones; en situaciones estresantes en playas abarrotadas; enfrentado a la incomprensión o incluso animadversión de los usuarios; realizando rescates con bandera roja y con sueldos menguantes, el interés por formarse o seguir siendo Socorrista está en clara caída libre desde hace 10 años.


Este Foro pretende abrir un debate en torno a todos estos problemas que hoy tiene el sector, iniciando un espacio de intercambio y diálogo entre todas las partes implicadas que permita que desde el Sector se debatan, propongan e inicien las vías de solución, e intervenir activamente en los procesos de regulación que están en marcha o se avecinan. El programa contempla, por tanto, espacios abiertos a tratar los diferentes aspectos, orientados desde la presentación de los temas sobre los que iniciar un debate y hallar conclusiones.

A quién está dirigido

Este Seminario tiene interés para un amplio espectro de profesionales, empresas, administraciones y personas:

– Socorristas y Técnicos en Salvamento Acuático Profesional.
– Empresas de gestión de servicios de socorrismo en instalaciones acuáticas, clubes deportivos, playas y parques acuáticos.
– Organizaciones empresariales y Sindicatos de trabajadores.
– Legisladores, Representantes Políticos, Técnicos y Responsables de Administraciones Públicas en temas de Turismo, Playas, Seguridad Ciudadana, Protección Civil y Sanidad en instalaciones acuáticas y zonas naturales de ocio acuático.
– Docentes, Formadores, Investigadores, Profesionales y Técnicos de Socorrismo Profesional.
– Profesionales Sanitarios y de Emergencia.
– Diseñadores y Fabricantes de Productos de Seguridad y Rescate Acuático.

Horario Provisional
– Sábado 25 de Noviembre: de 9.30 a 14 y de 16 a 20.30 horas
– Domingo 26 de Noviembre de 9.00 a 14.00 horas

Inscripciones
– A través del formulario Web
– Las plazas son limitadas, se respetará el orden de inscripción.

Cuota del Seminario
– Asistencia individual: 25 Euros
– Bono Empresas de Socorrismo Profesional: (2 asistentes) 40 Euros, cada asistente adicional: 15 Euros)
Incluye: Asistencia, documentación y coffee breaks.

Forma de Pago
– Transferencia Bancaria, indicando el nombre del asistente o del grupo: Bankia: IBAN: ES88 2038 7597 5960 0032 2560.

Alojamiento*
Cada asistente debe gestionar su alojamiento y manutención.
Información sobre alojamientos en Segovia: Tel: 921466721
http://www.turismodesegovia.com/es/central-de-reservas

Comidas*
– Habrá menús concertados para los asistentes para comida y cena del sábado y comida del Domingo*.
*Imprescindible confirmar antes del lunes 20 de Noviembre.

Porqué tus hijos no deben usar manguitos.

 

 

Cuando empieza la temporada veraniega y todo el mundo inunda playas y piscinas, el Socorrista que llevo dentro empieza a echar humo cuando veo a los niños flotando en la piscina con manguitos, flotadores, chalecos o cualquiera de esos artilugios flotantes que venden en los baratillos.
¿Por qué me enervo?. Como profesor de natación y de socorrismo, puedo afirmar que el hecho de que tus hijos utilicen flotadores o manguitos es una de las cosas más peligrosas que puedes hacer con ellos en el agua.

Fuente de la imagen: www.lne.es

Cuando ponemos manguitos o flotadores a un niño en el agua ocurren dos cosas:

1 – El niño tiene una falsa sensación de confianza. Empiezan a creer que ya son capaces de nadar y por tanto, no aprenden a flotar por sí mismos.
2 – Los padres y adultos tenemos una falsa sensación de seguridad.

Ya sé que lo más sencillo es darle al niño uno de estos artilugios mientras te sientas en la terraza o en la silla de playa y lees o charlas con tus amigos, pero hasta que tu hijo pueda estar seguro en el agua por sí mismo, tu sitio es: a su lado en la piscina. Me da igual si se te estropea al maquillaje o el peinado; hace mucho sol; hoy no te has afeitado; el bikini te hace culo o ese bañador bermuda tan moderno te marca barriga.

Hasta que tu hijo sea completamente autónomo en el agua, tu prioridad número uno en la piscina y en la playa es estar en el agua con él, ayudándole a aprender cómo flotar, usar sus brazos y piernas para desplazarse, meter la cabeza y hacer burbujas.

Lo que, día tras día, veo en todas las piscinas es padres y madres poniendo manguitos sus hijos como un sustituto de la supervisión adulta en el agua. He perdido la cuenta de cuántas veces me he dado cuenta de que era el único adulto al lado del agua con mis hijos, rodeados de un montón de niños con chismes flotantes, mientras sus padres están charlando, leyendo, mirando el móvil muchos metros más allá, o en el bar.

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Soy un aguafiestas, lo sé; pero eso es totalmente inaceptable. Entiende por qué.
La realidad es que los manguitos pueden hacer que el niño se quede bajo el agua a poco que se escurran del codo, algo que es lo más fácil que suele ocurrir, por ejemplo, cuando saltan al agua desde el borde (aunque se los hayas puesto muy apretados).
Tu hijo enseguida da por sentado que puede estar en la piscina sin que estés tú, pero no que lo sabe es que no podrá nadar sin las ayudas flotantes. Con ellas sólo perciben que «pueden» nadar. Y eso abre la ocasión a que decidan entrar en el agua cuando tú no estés a su lado, lo que puede tener consecuencias mortales.
Los manguitos fuerzan al niño a una posición vertical, que es la manera más ineficiente de nadar. Los chalecos salvavidas homologados son bastante mejor, pero no dejan de ser poco menos que una muleta para un padre que no está al alcance del brazo de sus hijos. Los niños tienen que aprender cómo nadar y flotar horizontalmente y con ayudas flotantes nunca lo hacen.

¿Qué es lo que tu hijo necesita aprender sobre cómo estar seguro en el agua?.

1 – NUNCA ha de entrar en el agua sólo si no hay un adulto. NUNCA. !Y NO HAY EXCEPCIONES!.
2 – El único soporte de flotación tiene que ser él mismo o la ayuda de un adulto. Sin flotadores, manguitos, chalecos, etc.
3 – Si otro niño, un juguete, el perro, etc. cae en el agua, tiene que buscar un adulto para que les ayude. En la piscina de casa o de la urbanización, la playa o en cualquier otro sitio dónde haya agua.

 

Entonces te preguntarás: ¿tengo que enseñar a mis hijos a entrar en el agua sin ayudas flotantes?. Pues no. Permíteme explicarlo.

Tus hijos necesitan aprender a nadar. Incluso si no vives en una zona donde haya muchas áreas acuáticas, aprender a nadar es muchísimo más importante que aprender a montar en bicicleta o cualquier otro deporte que puedas imaginar y al que seguro dedicáis un tiempo considerable. Es una habilidad de supervivencia. Y ellos tienen que saber cómo auto-rescatarse si caen en una piscina o cualquier otro medio acuático. ¿Cómo?. Siendo capaces de flotar, nadar hasta la orilla y poder salir por sí mismos. Y no van a aprenderlo si lo único que hacen es jugar en el agua con los manguitos. Sólo podrán adquirir seguridad en el agua sin ayudas flotantes y bajo la ayuda y supervisión directa de un adulto.

Fuera de las clases de natación, las ayudas flotantes deben utilizarse únicamente cuando queremos conseguir que los niños adquieran o practiquen determinadas habilidades básicas o cuando en determinados entornos queremos que puedan hacer actividades «normales» que de otra manera no podrían, como por ejemplo jugar con otros niños en la piscina «pequeña» cuando todavía no sabe nadar o estar en la piscina «grande» con un hermano mayor, por ejemplo y siempre, siempre, con un adulto al lado al alcance de la mano. En estos casos debemos elegir siempre ayudas que no sean inflables (para evitar el riesgo de que se desinflen) y preferiblemente un chaleco salvavidas ajustado a su edad, talla y peso. Y siempre comprobar que cumpla todos los requisitos de homologación.

En realidad, si estas yendo a la playa o piscina este verano y tus hijos todavía no tienen esta clase de seguridad en el agua, debes invertir un poco de tiempo y dinero en llevarles a clases de natación. Dependiendo de cada niño, a partir de 2 años ya están preparados para aprender a flotar y desplazarse unos metros en el agua. Antes de esa edad, hay clases especializadas, pero lo que de verdad necesitan es jugar y familiarizarse con el agua, y siempre de la mano de un adulto.
La única excepción dónde las ayudas flotantes son obligatorias es cuando estamos en grandes masas de agua, como el mar, embalses o ríos. Aquí sí que es recomendable utilizar un chaleco salvavidas homologado apropiado a su talla y peso como medida de seguridad contra el ahogamiento. Pero insisto en que, aún así, debes estar al alcance de tu mano, lo que refuerza la regla de que mientras no sepan nadar, tienen que estar siempre con un adulto.

¿Y qué es saber nadar seguro?.

Cuando un niño puede nadar de forma independiente, es capaz de flotar por sí mismo, contener la respiración, sumergir la cabeza, salir de la piscina el sólo y se encuentra a gusto en el agua.

Cuando adquiere estas habilidades, podemos relajar un tanto la regla de estar al alcance de nuestra mano, pero nunca, nunca, abandonar la supervisión.
Después de años de estar en el agua con mis dos hijos en todas las sesiones de piscina y playa y de llevarles a clases de natación, mis hijos dieron ese salto evolutivo. Los dos se apuntaron a un equipo de natación para entrenar y desde siempre se han sentido como pez en el agua.
Pero antes de eso, siempre me habrás visto dentro del agua sosteniéndolos o jugando con ellos a tirarse y salir nadando hasta el borde. O sentado en el borde de la piscina pequeña o grande mientras se divertían cuando eran más mayores, pero siempre con los ojos en la piscina.

Era, y sigo siendo el Socorrista Personal de mis hijos y nunca confié su vida a que el Socorrista de la piscina tuviese que intervenir en el caso de que resbalasen o chocasen con otro niño y quedaran sumergidos, empezando a ahogarse por mi desidia o falta de supervisión.
Y, por cierto, seguro que con este calor se está mejor dentro del agua jugando con tus hijos que sudando al sol en el borde de la piscina.

PD: Además, un estudio de la Unión de Consumidores de Extremadura pone de manifiesto que los flotadores y manguitos incumplen la normativa. 

P.D. 2: A raiz de esta entrada hemos recibido muchos comentarios y consultas en Twitter. Los manguitos, churros y otras ayudas flotantes se utilizan habitualmente en las clases de natación, para que se sientan cómodos al principio, o para adquirir mejor determinadas habilidades, pero siempre con un objetivo docente claro. Si tienes dudas, observa y pregunta al monitor. Si no te convence, busca otro curso que sí trabaje estas habilidades básicas de supervivencia.

Consulta la página de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil

Adaptación libre de http://renomomsblog.com/2015/06/09/why-water-wings-are-the-devil/

¿Por que enseñamos Socorrismo a las mujeres de África?

Nile Swimmers (Los nadadores del Nilo) es una organización británica que trabaja con programas de formación en países de ingresos bajos y medios, desarrollando las habilidades básicas necesarias para construir una estrategia sostenible de prevención de ahogamiento a largo plazo, enseñando a las personas a mantener a sus comunidades seguras en torno al agua. 

El agua en África es una bendición y al tiempo un recurso escaso. Sus habitantes tienen contacto con el agua a diario, sea en un pozo en el desierto sahariano o lavando la ropa o bañándose en las cuencas de grandes ríos, como el Nilo, que suponen la cosecha o la desgracia; la prosperidad o la miseria. Y también la muerte. A pesar de la fama de buenos nadadores que siempre han tenido los africanos, el ahogamiento es una epidemia real, de la que mueren más personas que de malaria, por ejemplo. Y muchos son niños.  

El trabajo que hace Nile Swimmers es enorme, formando a personas y comunidades para lograr que su relación con el agua sea más segura. Y a veces las estrategias chocan con prejuicios y barreras culturales, sociales y religiosas difíciles de sortear. 

Becky Sindall, la primera mujer instructora de Nile Swimmers ha escrito una entrada en su blog dónde explica de manera meridianamente clara una de las tácticas que utilizan para cambiar esta situación y conseguir resultados mucho más profundos y duraderos: enseñando a las mujeres.

No hemos podido resistirnos a traducir esta entrada:

Poco antes de regresar de mi último viaje a Sudán me preguntaron: «¿Por qué se le enseña a las mujeres a estos cursos? Hay muchas mujeres en Sudán y son un gran problema. Todas quieren ir a cursos de formación y luego cuando han terminado, se casan y tienen hijos. Nunca harán nada con las cosas que les enseñamos «.
Esta pregunta me irritó. Es cierto que todas las mujeres que he conocido están interesados en mejorar sus vidas y que la educación se ve invariablemente como el camino a una vida mejor. Es cierto que la gran mayoría de estas mujeres se casan y tienen hijos. Pero no he visto ninguna evidencia de que no hacen nada con lo que han aprendido.
Hillary Clinton dijo en en una conferencia en 2011: «Todos los estudios demuestran que cuando una mujer recibe tan sólo un año de escolarización, sus hijos tiene menos probabilidad de sufrir enfermedades o hambre, y más oportunidades de ir a la escuela. Ya conocen el proverbio: Si enseñas a pescar a un hombre, comerá toda la vida. Pero si enseñas a una mujer a pescar, alimentará a todo el pueblo».

Y por lo que he visto, esta frase está mucho más cercana a la realidad.
De los ocho participantes del Programa de Supervivencia Acuática seleccionados para convertirse en Maestros Instructores, seis son mujeres. Y uno de los criterios de selección fue la excelencia en transmitir los mensajes de seguridad acuática básica a sus comunidades.
Al menos la mitad de las mujeres que asistieron a los cursos de Mujeres Socorristas habían asistido a la universidad para convertirse en maestras y trabajaban como monitoras de natación. Ya estaban transmitiendo las habilidades vitales a otros. Todas querían llegar a ser Socorristas para conseguir que más mujeres tengan piscinas más seguras, aprendiendo lo que ellas consideran como una habilidad vital y que muchas mujeres sudanesas no poseen.
Los informes internacionales de desarrollo demuestran que la manera de mejorar la vida de los niños es mediante la mejora de la educación y la vida de sus madres. Las mujeres reinvierten esa mejora en una gran medida en sus familias y en sus comunidades. Por otra parte, en una sociedad marcada por la segregación basada en el género, los mensajes sobre la seguridad del agua y la prevención del ahogamiento nunca llegarán a todo el mundo si la mitad de la población está excluida de las lecciones que enseñamos, sólo por ser mujeres.
Sudán está cambiando y hemos visto una y otra vez que esos cambios están siendo impulsados por mujeres fuertes y decididas que han recibido las herramientas para marcar la diferencia entre los que les rodean.

Esto es por lo que enseñamos a las mujeres.