La muerte de un bañista en Maderuelo pone en cuestión la seguridad en ríos y pantanos

 

Fuente: El Norte de Castilla.

Una vez más ha tenido que ser el luto por un bañista el que recupere un debate que hasta ahora, y por suerte, había permanecido dormido durante este verano. Sin embargo, la amenaza siempre está ahí, latente y al acecho mientras no haya una regulación y un mayor control, tal y como demandaba recientemente el Procurador del Común. El Defensor del Pueblo en la comunidad autónoma, Javier Amoedo, advertía en los albores del verano de los riesgos que encierran las zambullidas en las zonas naturales de baño de Castilla y León. El peligro persiste, llama la atención la Escuela de Socorrismo de Segovia (ESS), una de las organizaciones más beligerantes a la hora de intentar garantizar la integridad de cuantos pueblan las orillas de ríos y pantanos de la provincia durante estas fechas estivales en busca de su ocio y disfrute, incluido un refrescante remojón en cauces y embalses.

El representante del centro, Luis Miguel Pascual, lamentaba ayer que sea el duelo por otra muerte –en esta ocasión la desgracia se ha localizado en una de las zonas más agrestes del embalse de Linares del Arroyo– el que tenga que despertar conciencias y urgencias por tratar de atajar estas tragedias, un drama que ya se alarga demasiado en el tiempo sin que las administraciones públicas logren cerrar un acuerdo.

Esta vez el infortunio ha consternado al municipio de Maderuelo. El bañista fallecido, cuya identidad responde a las iniciales H. B. R. A., de origen alemán y de 69 años de edad, pasaba largas temporadas de cuatro o cinco meses en el pueblo. Se había hecho querer por sus convecinos, comenta el alcalde, Santiago Bayo. Su viuda era de allí. Cuando se jubiló, el matrimonio repartía el año entre sus estancias en este paraje segoviano y su residencia en el país teutón. «Amaba la naturaleza, era muy ecologista y muy deportista, le gustaba nadar en aguas profundas», recuerda el regidor. Y este miércoles encontró la muerte mientras practicaba esa afición. Ayer el cuerpo fue incinerado en el crematorio de Segovia.

Bayo prefiere ser cauto. A falta de conocer el resultado de la autopsia que se le practicó en el tanatorio San Juan de la Cruz de la capital, lo único que pueden lanzarse por el momento son hipótesis. En su narración de lo acontecido cuenta que el miércoles, hacia las tres de la tarde, la víctima cogió la bicicleta para irse a dar uno de sus habituales baños en la zona conocida como La Revilla, en el entorno del Molino Pedrero. Dijo que volvería en un par de horas, pero no fue así.

Rescate

Al ver que tardaba, la mujer trató de localizarle, pero se había dejado el móvil en casa. Llegó a pensar que se podría haber reunido con unos alemanes que paran estos días por la zona. Pero tampoco. El retraso era ya inquietante. Nerviosa por la incertidumbre sobre el paradero de su marido, dio el aviso y un grupo de vecinos inició la búsqueda, que acabó con el trágico hallazgo hacia las diez y media de la noche.

Según la Subdelegación del Gobierno, el cadáver fue recuperado por los equipos del Equipo de Rescate e Intervención de la Guardia Civil (Ereim) del puesto vecino de Riaza, que se habían desplazado al lugar de los hechos. El levantamiento del cuerpo se alargó ya entrada la madrugada del jueves. Acto seguido fue trasladado al tanatorioSan Juan de la Cruz de la capital. Las autoridades deducían a primera hora de ayer, después de un primer análisis, que el fallecimiento se pudo producir por ahogamiento ya que el hombre no presentaba signos de haber sufrido violencia.

La zona de La Revilla donde encontró la muerte el ciudadano de origen alemán es peligrosa, advierte el regidor de Maderuelo. «A cada metro que nadas tiene un corte de un metro y medio y además hay mucha piedra y roca», apunta Santiago Bayo. La víctima sabía donde se metía, en simas que pueden llegar a los diez metros de profundidad. Su pericia no le libró de la muerte. Es una parte del embalse de Linares del Arroyo muy bella pero también arriesgada. La señalización de aviso no hace falta porque quien acude ya es consciente de a lo que se enfrenta, explica el alcalde. De hecho, en esas aguas muchas veces entrenan deportistas expertos en disciplinas extremas o que llevan consigo grandes esfuerzos físicos, como triatletas, detalla Bayo.

Ir acompañado

El alcalde y el representante de la Escuela de Socorrismo de Segovia coinciden en una lectura que hay que sacar de este trágico ahogamiento. A falta de señalización de advertencia o de puestos de vigilancia, y aunque el pantano disfrute del visto bueno de la Junta como zona apta para el baño, tal y como ocurre con Linares del Arroyo, por muy experto nadador que sea el bañista siempre conviene ir preparado y acompañado, hacen hincapié.

El regidor pone el ejemplo de las playas que bordean el embalse donde se suele reunirse mucha gente que pasa su ocio y tiempo libre. La conocida como la de Las Hazas ha sido recientemente arreglada por el Ayuntamiento. Luego están la de la zona de la estación y la cala de Veracruz. Si surge algún problema, los usuarios se dan cuenta rápidamente para ayudar o dar la voz de alarma. La reacción es inmediata.

Bayo admite que el Consistorio no tiene dinero para acatar las recomendaciones del Procurador del Común de crear puestos de control de socorristas, pero este suceso en La Revilla va a servir de acicate para intentar implicar a otras administraciones, como la Diputación, para que el año que viene esta zona apta para el baño sea más segura.

Mejor no tener que escoger. Better not have to choose.

Ayer en la zona de la piscina infantil, advertí a unas madres que debían de supervisar a sus hijos (todos entre 3 y 5 años) más estrechamente, en lugar de estar charlando entre ellas fuera de la línea de visión del vaso infantil. En un primer momento parecieron disgustadas por la advertencia, pero el disgusto se tornó en sorpresa y miedo cuando les comenté que el 80% de los niños que se ahogan lo hacen en ese rango de edades, y que debían poner en práctica lo que se conoce como “Supervisión Cercana“. Esto significa que los padres deben estar siempre al alcance de la mano de sus hijos, como mucho a la distancia de un brazo extendido cuando están dentro o cerca del agua. Una de las cosas más importantes que los padres han de aprender es que deben estar siempre con sus hijos en el entorno acuático.

No estoy seguro de que comprendieran realmente el alcance del problema, así que trataré de explicarlo de otra manera. Si no pones en práctica esta “Supervisión Cercana”, te encontrarás con tres posible situaciones:

 

Una: El susto de tu vida.

De pronto, tu -o cualquier otra persona- te darás cuenta de que un niño está boca abajo o sumergido en el agua. El resultado puede ser tan sólo un susto o incluso llegar a necesitar supervisión médica, aunque los niños son más fuertes de lo que parecen y el suceso puede que no sea más que un serio recordatorio de lo que significa el concepto de “Supervisión Cercana”.

Dos: Una familia rota.

Las estadísticas muestran que cuando un niño fallece ahogado, la familia tiene una alta probabilidad de romperse en los siguientes 5 años debido a la pérdida, la pena, los sentimientos de culpabilidad, e incluso los reproches entre los padres.

Tres: Te dolerán los brazos y te arderá el corazón.

Si un niño es víctima de un ahogamiento y sobrevive, hay una alta probabilidad de que sufra daño cerebral. Dependiendo de la severidad del daño, puede suponer desde dificultades cognitivas o de aprendizaje, daño neurológico o discapacidad severa que necesiten 24 horas diarias de cuidados médicos avanzados durante todos y cada uno de los días de su vida. En este caso, los brazos te dolerán de mover su cuerpo y el corazón te arderá cada momento de cada día.

Si no quieres que la Diosa de la Desgracia elija por ti: Vigila a tus hijos.

 

Luis Miguel Pascual

ESS Director Técnico-Docente

Quiero agradecer a John Connolly de The Lifesaving Foundation su amable revisión de la versión inglesa de este texto.

 

Better not to have to choose.

Yesterday, I advised some mothers at the children’s pool that they should supervise their children more closely, instead of talking out of their sight. They seemed to be unhappy with my advice, all the children were between 3 and 5 years, but they appeared surprised and frightened when I told them that 80% of child drownings were in that age range and they should practice “Touch Supervision“. This means parents should always be within an arm’s length when their children are in or around water. One of the most important things parents need to know is that you always stay with your child in the water

I am not sure they really understand the scope of the problem so I will try to explain it in another way – if you don’t take care of your children in or near water with “touch supervision”, you have three possible outcomes.

One: The fright of your life.

Suddenly, you or someone else will realize that your child is face down in the water and will rescue him or her. The outcome could be just a fright or the need of some minor medical help. Children are usually stronger than we expect and it could fortunately be just a serious reminder of how important “touch supervision” really is. This means parents should always be within an arm’s length when their children are in or around water. One of the most important things parents need to know is that you always stay with your child in the water

Two: A broken family.

Statistics say that when a child dies the family has high probability of breaking up within the following 5 years due to loss, sorrow, guilt feelings or even blame.

Three: Your arms hurt and your heart burn.

If your child is involved in a drowning incident and survives, there is a possibility of brain damage. Depending on the seriousness of the damage, it could result in learning difficulties, epilepsy, or severe disability needing 24 hours advanced care, every single day of the child’s life. Your arms will ache from moving his body and your heart will burn every single moment of the day.

If you do not want the God of Misfortune to choose for you: Supervise Your Children.

 

Luis Miguel Pascual

ESS Technical Director

I am deeply grateful to Mr. John Connolly from The Lifesaving Foundation for his review of the English text.

Proteger a los niños frente al ahogamiento. Preventing child Drowning.

NDPA

Acumulando “Capas de Protección” podemos proteger a los niños frente al riesgo de morir ahogados.

El Cómite Educatico de la NDPA (National Drowning Prevention Alliance. Alianza Nacional para la Prevención de Ahogamientos), ha publicado un extenso artículo que revisa las múltiples “capas de protección” que deben emplearse en la seguridad de los niños y el entorno acuático.

El artículo define el concepto de “Capas de Protección” como una manera de clasificar y estandarizar las estrategias que afectan directamente al entorno acuático y para ofrecer una perspectiva que todos los implicados (educadores, padres, Socorristas, etc.) puedan utilizar como guía y ayuda.

Un detallado artículo en inglés de imprescindible lectura, del que destacamos a continuación sus líneas principales:

1 – Supervisión durante actividades que no se hacen en el agua.

2 – Supervisión durante actividades en el agua

3 – Barreras físicas que limiten el acceso a las zonas que tienen agua (Piscinas, Spas, estanques, etc.)

4 – Barreras físicas que impidan el acceso al agua.

5 – Alarmas que alerten del acceso de los niños al agua

6 – Aprendizaje de la natación.

7 – Facilitar el acceso al rescate, y a los rescatadores y sistemas de emergencias.

8 – Protección de los otros tipos de “Agua”: Cubos y baldes, bañeras, estanques, fuentes, aseos, etc

9 – Protección anti-atrapamientos en los desagües, drenajes de piscinas y similares

10 – Otras recomendaciones

Las conclusiones son claras: El vallado total de las piscinas y la supervisión adulta constante son las dos capas más importantes de protección de los niños frente al ahogamiento, pero no son 100% eficaces, por ello la NDPA recomienda añadir cuantas más estrategias posibles para maximizar la protección.

Otras recomendaciones importantes son: conocer las técnicas de reanimación (RCP, boca a boca y masaje cardíaco) y tener un plan de respuesta frente a emergencias.

Cada capa adicional que añadamos puede suponer la diferencia que salve una vida. Usemos cuantas más mejor.

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Layers of Protection Around Aquatic Environments to Prevent Child Drowning

This position paper addresses the National Drowning Prevention Alliance’s definition of “layers of protection” and how this concept can be utilized in aquatic environments to aid in the prevention of childhood drowning. The NDPA recognizes that multiple strategies are necessary to prevent drowning. The term “layers of protection” is one way to classify the majority of strategies directly affecting aquatic environments. Other important prevention strategies, such as community education, legislation, local enforcement, and public awareness, are not addressed in this position paper. This position paper is intended to be a general overview for use by safety professionals, educators, community leaders, parents, caregivers, and members of the media. Additional papers discussing more details on individual “layers” addressed in this paper will be forthcoming

Although adult supervision and four-sided isolation fencing are two key layers of protection against child drowning, not even the most diligent caregiver can have their eyes on a child 24-hours-a-day, 7 days a week and barriers can be breached. The NDPA urges using multiple strategies and devices simultaneously to help prevent injuries and deaths from drowning. These include active adult supervision; preventing unauthorized entry with four-sided isolation fencing, gates and latches; safety covers; alarms; learning to swim; learning CPR and rescue techniques, and having an emergency action plan, and those additional layers listed above. Each additional layer or strategy beyond the first could be the one that saves a life. Use as many as possible at all times. – See more at: http://ndpa.org/home/resources/safety-tips/layers-of-protection/#sthash.VsFu3GuY.dpuf

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Una “vacuna” contra el ahogamiento. A “vaccine” against drowning. Jane Labous

JaneLabous

Los Socorristas y las clases de natación pueden mantener a flote a los niños africanos.

Cuando escuché hablar sobre los ocho niños africanos ahogados en una playa de los suburbios de Dakar el pasado Agosto, no me sorprendió. Era sólo la última en una larga lista de ahogamientos que ocurren por toda esa costa salvaje y sin control; otra historia pequeña y triste en la sección de noticias cortas de L’Observateur. Los niños, de entre ocho y nueve años, estaban jugando en la rompiente de las olas, cuando la fuerte resaca les arrastró. Ninguno sabía nadar. Cuando el servicio de emergencias llegó, era demasiado tarde. De haber existido un servicio de Socorrismo, probablemente hubieran sobrevivido.

En Octubre de 2011, trabajando como periodista en Dakar, la capital de Senegal en el oeste de África, documenté una historia sobre un grupo de Socorristas en Yoff, una de las escasas playas que tiene este servicio en esta ciudad acunada por el mar. Los Socorristas (en francés: maîtres nageurs sauveteurs, “maestros nadadores salvadores”), muchos de ellos voluntarios o reclutados de los bomberos, me contaron el abrumador problema que supone el ahogamiento en toda la costa en esa parte de la costa occidental de África y las múltiples desgracias que ocurren cada año por el fuerte oleaje y las corrientes traicioneras y los esfuerzos de su pequeño servicio está haciendo para abordar el problema en sus playas.

De regreso en el Reino Unido, una conversación informal con la RNLI (Real Institución Nacional de Embarcaciones de Rescate) continuó como una iniciativa extraordinaria. Los dos supervisores de los Socorristas de Yoff fueron invitados a acudir a un curso de la RNLI preparado específicamente para ellos, llamado “Futuros Líderes en Socorrismo” (www.rnli.org/international) en la central de la organización en Poole en Agosto de 2012, junto con más delegados de equipos de Socorrismo de varios países en desarrollo. Allí aprendieron como gestionar y desarrollar su propia organización. Después, en Diciembre, dos profesores de la RNLI viajaron a Dakar para entrenar a todos los Socorristas de Yoff y a algunos de la playa cercana de Ngor.

El programa fue un rotundo éxito. Los Socorristas, todos ellos dedicados, apasionados y con talento, asimilaron rápidamente las técnicas de la RNLI y afinaron sus habilidades para identificar las causas de ahogamiento, el rol del Socorrista y el equipo necesario para organizar su trabajo. Desde ambos lados se hicieron peticiones para continuar con este programa y así, la segunda edición tendrá lugar en el próximo mes de Julio.

Tuve la gran suerte de estar en Senegal durante las dos semanas de formación en Diciembre y, mientras trabajaba, escuchar mucho sobre el problema del ahogamiento. Particularmente desgarradora fue una entrevista con el abatido Batir Sow, de 47 años, cuyo hijo de 4 años murió ahogado el pasado verano en una zona de playa no vigilada en Sakar. El pequeño Mohammed disfrutaba en el agua, pero como muchos niños y adultos en Dakar, no sabía nadar. Corrió a la playa y nunca regresó. “Al día siguiente -contó Batir- el jefe de policía me dijo que habían encontrado un cuerpo en Layenne Yoff, y supe que era mi hijo”.

La escuela en Senegal no es obligatoria y mucho menos las clases de natación. Los pocos Socorristas que hay son voluntariosos (puede vérselos a menudo dando clases improvisadas de natación a los niños), pero les falta tiempo, recursos, entrenamiento, apoyo de las administraciones, flotadores y acceso a piscinas dónde poder enseñar. Hay algunos monitores privados, pero no es necesario decir que los padres no pueden soportar gastar 10 libras al mes en enviar a sus hijos a clases privadas de natación.

Batir habla emocionadamente sobre el ahogamiento de su hijo, acentuando la necesidad de que los niños de Dakar aprendan a nadar. “Dakar es un lugar de pescadores –dice- y, francamente, el mar es todo lo que tenemos. Amamos el mar. Por ello tenemos que encontrar soluciones para las escuelas y como enseñar a nadar a nuestros niños. Cuando llega el verano y vas a la playa, puedes ver un escenario de locos. Hay más de 4000 personas en la playa y apenas 200 de ellos saben nadar. Es muy peligroso”.

“La gente está muriendo en las playas y en su mayoría son niños de 7 a 16 años, porque no saben nadar”, añade Ibrahima Fall, un Socorrista voluntario de Yoff. “La mayoría de los ahogamientos se producen en verano ya que hay vacaciones. Los niños no saben nadar y no están familiarizados con las corrientes o las olas, pero quieren desesperadamente estar en el agua. No ven el peligro”.

Este sentimiento se está haciendo eco a lo largo de toda la costa oeste africana, sobre todo en las capitales cada vez más pobladas de Freetown, Conakry, Monrovia, Abdijan, Accra y Douala. Una población floreciente que no sabe nadar, asociada a playas no vigiladas, golpeadas por el feroz Atlántico, la receta para un ahogamiento seguro. En África los lagos, ríos o estanques se usan a diario para agua de consumo, lavar y bañarse. Todas ellas son actividades de alto riesgo si las personas no saben nadar o sobrevivir en el agua y pueden ser particularmente peligrosas durante los periodos de meteorología extrema o inundaciones. A pesar de la extendida percepción de que África es un continente seco, los pueblos están a menudo en la proximidad de ríos, playas o lagos, que aportan la ventaja de la accesibilidad al suministro de agua. Desde el todavía azul mar de Zanzibar hasta las ciudades atlánticas del sur, pasando por los lagos y ríos del grandioso interior, el ahogamiento está arruinando el continente africano.

El trabajo hecho hasta ahora por la RNLI y otras organizaciones como la ISLA (International Surf Lifesaving Organization) que ha desarrollado “Drowning Tracker” (www.drowningtracker.com) (Seguimiento de ahogamientos, una herramienta excepcional destinada a ayudar a registrar los ahogamientos en todo el mundo), es un paso positivo para hacer frente a un problema que apenas si es reconocido en la agenda de desarrollo internacional. Y ello a pesar del hecho de que el ahogamiento es la primera causa de muerte y se cobra más de un millón de vidas por año. La mayoría son niños. En África muchos no se registran y hay una asombrosa falta de investigación sobre la escala de la epidemia que el ahogamiento supone en el continente. Lo que sí sabemos es que más del 97% de las muertes por ahogamiento ocurren en los países de renta baja y media, pero a pesar de su escala, es un problema pobremente reconocido, un desastre oculto.

Ahora que empiezan a establecerse servicios de Socorrismo en Dakar y por toda África, el siguiente paso de las campañas de prevención en el agua es desarrollar un sistema para enseñar a los niños a nadar. Recientes evidencias desde Asia han demostrado que proporcionar lecciones de seguridad acuática a los niños a partir de 5 años es una intervención eficaz y reduce de forma significativa el riesgo de ahogamiento en más del 85%. Como las actividades acuáticas en África son muy similares a las de Asia, podemos asumir que este efecto protector podría ser el mismo en el contexto africano. Y por supuesto, el concepto es asombrosamente simple: enseña a un niño y a nadar y lo sabrá de por vida y transmitirá esa habilidad a otros. Enseñar a nadar puede ser, en efecto, una “vacuna” contra el ahogamiento.

Por estas razones, la RNLI está trabajando en la actualidad con otros socios para desarrollar un manual de supervivencia acuática libre que pueda estar disponible para escuelas, monitores de natación y otras organizaciones locales en África como un recurso para ayudar a enseñar a nadar a los niños en los diferentes entornos. Tanto si se enseña a diez niños o a un millón, creo que este nuevo proyecto “Aquatic Survival” solo puede ayudar a hacer frente a un problema de desarrollo africano que hasta ahora ha sido largamente ignorado. Su mensaje: proporcionar a la población local las herramientas para implementar las medidas preventivas a través de las habilidades de natación, junto a las medidas curativas con servicios de Socorrismo efectivos, es una aproximación sostenible y potente. Y las voces que la apoyan sobre el terreno son innegables. Porque las palabras de Batir vuelven sobre mi: “ Este es un papel que, si yo fuera el presidente de Senegal, firmaría ahora mismo”, me dijo este padre destrozado. “Ayúdanos a nadar, y así podremos ayudar a otros, porque no quiero que nadie tenga que sentir nunca lo que yo sentí cuando mi hijo se ahogó”.

Publicado en The Huffington Post UK, agradecemos a Jane Labous su apoyo para que pudiéramos realizar la traducción e incluirla en esta sección con sus fotografías.
Jane Labous es una prestigiosa foto-periodista, ganadora de varios premios. Ha trabajado como corresponsal en África. Es delegada de prensa de la Oficina para los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas.

A Vaccine Against Drowning.
Lifeguards and Swimming Lessons Can Keep Africa’s Children Afloat

When I heard about the eight little boys drowned off a beach suburb of Dakar last August, I wasn’t shocked. It was just the latest in a long line of drowning fatalities along this wild and unmanned coast, another small, sad news-in-brief story in L’Observateur. The boys, all aged eight and nine, had been playing on the shoreline when they were dragged out to sea by a strong rip current. None of them could swim. By the time the emergency services arrived, it was too late. Had there been a lifeguard service, the children would probably have survived.

In October 2011, while working as a journalist in Dakar, the capital of Senegal in West Africa, I researched a story about a group of lifeguards at Yoff, one of the only beaches in this ocean-cradled capital city to have such a service. The maîtres nageurs sauveteurs, many of them volunteers or drafted from the fire service, told me of the overwhelming drowning problem along the coast of this part of West Africa; of the multiple fatalities that occur every year in the pounding surf and treacherous currents and of the efforts their small service is doing to address the issue in their beach community.

Back in the United Kingdom, a conversation with the Royal National Lifeboat Institution (RNLI) progressed what might have remained as a random meeting into something extraordinary. The two supervisors of the Yoff lifeguard team were invited to attend a bespoke RNLI training course – called Future Leaders in Lifesaving (www.rnli.org/international ) – at the charity’s headquarters in Poole in August 2012, along with delegates of lifeguard teams from several other developing countries. They learnt how to manage and develop their own lifesaving organisation. Two RNLI trainers then travelled to Dakar in December to train all the lifeguards from Yoff and some from nearby beach, Ngor.

The scheme was a resounding success. The lifeguards, all of them dedicated, passionate and talented, quickly picked up the RNLI’s techniques and honed their existing skills in identifying causes of drowning, the role of a lifeguard and the equipment needed to run a lifesaving service. Pledges were made on both sides to continue the development of the service and the second Future Leaders in Lifesaving programme will take place at RNLI HQ in July.

I was lucky enough to be in Senegal during the two weeks training in December, and while researching the drowning issue, heard much about the problem. An interview with the very dignified Batir Sow, 47, whose four year-old son Mohammed drowned last summer off a stretch of unsurveilled beach in Dakar, was particularly harrowing. Little Mohammed loved the water, but like most children and adults in Dakar, could not swim. One afternoon, Mohammed trotted off to the beach and never returned. “The next day,” recounts Batir, “the police commander told me they’d found a body at Layenne Yoff, and I knew it was my son.”

School in Senegal is not mandatory; let alone swimming lessons. The few lifeguards that there are may be willing (they can often be found giving impromptu swimming lessons to kids), but they lack time, funds, training, state support, floats and access to swimming pools in which to teach. There are few private swimming teachers and needless to say, poor parents cannot afford to spend an extra £10 a month on sending their children to private swimming lessons.

Batir talks movingly about his son’s drowning, stressing the need in Dakar for children to learn to swim. “Dakar is a place of fishermen,” he says, “and the sea is, frankly, all we have. We love the sea. So we have to find solutions for schools and how to teach children to swim. When summer comes and you go to the beach, you see a crazy scene – there are over 4000 people at the beach, and among them only 200 people who can swim – it’s so dangerous.”

“People are dying on the beaches and it’s mainly children aged seven to 16 years old, because they can’t swim,” adds Ibrahima Fall, a volunteer lifeguard from Yoff. “The majority of drownings occur in summer as it’s the holidays. Children can’t swim and aren’t familiar with the currents or the waves, but they desperately want to be in the water. They see no danger.”

The sentiment is one echoed all the way down the West African coast, particularly in the increasingly populated capitals of Freetown, Conakry, Monrovia; Abidjan, Accra and Douala. A burgeoning population who cannot swim, coupled with un-lifeguarded beaches pounded by the great, fierce Atlantic is a certain recipe for drowning. Nor is the problem limited to the coasts. In Africa, lakes, ponds and rivers are used daily for drinking water or for washing dishes and bathing. These become high-risk activities if a person is unable to swim or survive in water, and can be particularly perilous during periods of extreme weather and flooding. Despite a common perception of Africa as a ‘dry continent’, villages are often built within close proximity of rivers, beaches or lakes to take advantage of an accessible water supply. From the still blue ocean off Zanzibar to the Atlantic cities of the west, via the lakes and rivers of the great interior, drowning is blighting the African continent.

The work done so far by the RNLI and other organisations such as the International Surf Lifesaving Association (ISLA), which has just launched a ‘drowning tracker’ tool (www.drowningtracker.com) designed to help people record worldwide drownings, is a positive step to address a problem that is barely recognised on the international development agenda. This despite the fact that globally, drowning is a leading cause of death and claims over one million lives per year. The majority are children. In Africa, most drownings go unrecorded and there is a startling lack of research into the scale of the drowning epidemic on the continent. What we do know is that over 97% of drowning deaths occur in low and middle income countries, but despite the scale of the problem, the problem is barely recognised – a hidden disaster.

Now that lifeguarding services are being established in Dakar and elsewhere in Africa, the next stage of the water safety campaign is to develop a system for teaching children to swim. Recent evidence from Asia has shown that giving aquatic survival lessons to children over five years is an effective intervention against fatal drowning, significantly reducing the risk by over 85%. As water-related activities in Africa are very similar to those in Asia, we can assume that the protective effect of survival against drowning would be the same in the African context. And of course, the concept is beautifully simple; teach a child to swim and he or she will swim for life, passing on the skill to others. Swimming becomes, in effect, a ‘vaccine’ against drowning.

For these reasons, the RNLI is now working with partners to develop an open-source aquatic survival ‘toolkit’ to make available to schools, swimming teachers and other local organisations in Africa, to provide a resource for teaching children to swim in a variety of different environments. Whether it teaches ten children or a million children to swim, I believe the new Aquatic Survival project can only help to address an African development issue that is, at the moment, largely ignored. Its message, to give local people the tools to implement the preventative measure of swimming skills alongside the curative measure of effective lifeguarding services, is a strong, sustainable approach. And the voice of support is undeniable on the ground.

For it is Batir’s words that always come echoing back to me. “This is something that, if I were the President of Senegal, I’d sign the paper today,” the heartbroken father told me. “Help us to swim, so that we can help others, because I don’t want anyone else to ever have to feel what I felt that day when my son drowned.”

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Jane Labous is an award-winning broadcaster and photo-journalist who has worked as a correspondent and on radio documentaries all over West Africa. She is also press officer for the children’s rights NGO Plan International.

First published in The Huffington Post UK, we thank Jane Labous their support so we could do the translation to include in this section with her photographs.

Tender puentes entre los expertos y la comunidad – Bridging between experts and the community. Ana Catarina Queiroga

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Tenemos una urgente necesidad de información basada en la evidencia sobre las intervenciones para reducir los ahogamientos y su eficacia real.

Los factores de riesgo que contribuyen al ahogamiento varían enormemente dependiendo de los grupos de edad, la situación geográfica, el grado de desarrollo económico, y los entornos culturales, sociales y de comportamiento, lo que hace impracticable el uso de una única estrategia de prevención de ahogamientos en todo el mundo.

A lo largo de las últimas décadas, un número cada vez mayor de expertos en salud pública han fundamentado las estrategias de prevención en las evidencias objetivas de su efectividad. En los países desarrollados (HICs), se han venido recomendando e implementando con éxito intervenciones como un apropiado vallado de las piscinas, la supervisión de los niños en el entorno acuático, los servicios de socorrismo, el entrenamiento en habilidades y seguridad acuática, o el uso de chalecos salvavidas y otros equipos de flotación personal. Todas ellas se han asociado con una reducción de muertes por ahogamiento en grupos de población específicos, si bien, en la mayoría de los casos, conocemos poco sobre si realmente existe una correlación entre las estrategias de prevención y el número de muertas por ahogamiento.

A pesar de su nivel de efectividad en los HICs, estas intervenciones puede que no sean apropiadas para su uno en los países del tercer mundo o en vías de desarrollo (LMICs), así como para las áreas rurales de los HICs, dónde los ahogamientos se producen en distintas localizaciones y a menudo debido a muy diferentes circunstancias. Como consecuencia, es crítico asegurar un seguimiento más completo y preciso de todos los ahogamientos (fatales y no fatales), para lograr una mejor estimación de las poblaciones expuestas y alimentar nuevas investigaciones epidemiológicas que conduzcan al desarrollo de estrategias innovadoras y eficaces.

Es más, el desarrollo y la difusión de información basada en la evidencia acerca de qué intervenciones son más eficaces en los diferentes escenarios es determinante. Para lograr este objetivo, es crucial que los investigadores en desarrollo metodológico encuentren los métodos apropiados para detectar la presencia y las fuentes de datos heterogéneos que proporcionen coherencia en los factores de riesgo asociados al ahogamiento, La eficacia de las estrategias dependen de que seamos capaces de entender en detalle las causas, evaluar las opciones, y examinar la relación coste-beneficio de los programas de intervención.

Comprender tanto las fortalezas como las limitaciones de lo que estamos haciendo hoy, nos ayudará en el diseño de estrategias futuras más efectivas, dirigidas a los grupos de población específicos que ahora son más vulnerables.

Mirando hacia el futuro, construir un marco de referencia de las causas es un paso necesario en la mejora que hoy se está llevando a cabo en la investigación en prevención de ahogamientos, desde la información anecdótica hacia la basada en la evidencia y en la investigación acreditada. Un paso muy importante que posibilitará la obtención de recursos y allanará el camino para que aparezcan estudios que aúnen alta calidad y gran impacto.

Bridging between experts and the community

Urgent need for evidence-based information on drowning reduction interventions and their effectiveness

Risk factors for drowning vary greatly by age group, geographical location, economical development, and social, cultural and behavioural backgrounds, making unfeasible to use one single drowning prevention intervention worldwide.

Over the last few decades, an increased number of public health experts have based the formulation of prevention policies on objective evidence of effectiveness. Regarding drowning prevention interventions in High Income Countries (HICs), proper pool fencing, supervision of children near water, lifeguarding services, water safety training at young age and the use of Personal Flotation Devices, have been advocated and successfully implemented with associated reduction of drowning deaths in specific population groups, even though, for most cases, little is known about the existence of a correlation between the prevention strategies and the number of drowning deaths.

Regardless of their level of effectiveness in HICs, these interventions may not be appropriate for Low- and Middle-Income Countries (LMICs) as well as for rural areas of HICs, where drowning occurs in different locations and often due to a different set of circumstances. As a result, it is critical to ensure a more complete and accurate tracking of all drowning (fatal and non-fatal), to obtain better estimates of the exposed populations, and to fuel additional epidemiologic research of drowning incidents towards the development of innovative and effective prevention strategies.

Furthermore, the development and dissemination of evidence-based information about which interventions are most effective in different development settings is determinant. To achieve this goal it is crucial that researchers in methodology development find appropriate methods for detecting the presence and sources of heterogeneity in drowning risk factors. Effective drowning prevention depends on detailed understanding of causes, evaluation of options, and cost-benefit examination of intervention programmes. Understanding the strengths and limitations of the existing interventions will help the design of future, more effective intervention strategies directed at specific population groups that are currently more vulnerable to drowning.

Ultimately, the building of a framework for causal inference is a necessary step in the present shift of drowning prevention research from anecdotal to evidence-based, recognized research – a very important step that will facilitate funding for future drowning prevention studies, and thus pave the way for the emergence of high quality/ high impact drowning related research.

 

Dra. Ana Catarina Queiroga, PhD. Portuguese National Lifesaving Association Research Committee. Chief Operating Officer at Social Economy Professional School. Member of the International Lifesaving Federation Drowning Prevention Commission. Currently collaborating with several organizations on drowning prevention research, namely Royal Life Saving Society – Australia, CIFI2D and Vigo University.

Cómo escapar de un coche en el agua.

En las últimas semanas, la actualiadad en España pasa por la lluvia. Y por las crecidas de los ríos, que inundan poblaciones, vados y carreteras, algo a lo que no estamos acostumbrados por estas latitudes. Enfrentarse a estas circunstancias supone lidiar con el agua, un elemento peligroso e imprevisible. Además, el riesgo de sufrir un accidente de circulación que implique una caída al agua no es despreciable en nuestro país, con miles de kilómetros de costas, ríos y embalses.

Cada año, se producen entre 1200 y 1500 incidentes y de 400 a 600 muertes sólo en los Estados Unidos relacionados con vehículos que se salen de la carretera y caen al agua. Por ello, se hace necesario estar preparado para este tipo de emergencias. Se ha demostrado que practicar los pasos necesarios para un auto-rescate cuando caemos al agua en un automóvil y tener una sencillas las herramientas de rescate o escape disponibles y listas para usar durante este tipo de situaciones pueden marcar la diferencia. Además, el personal de los servicios de emergencia necesita tener la preparación adecuada para responder ante ello y contar con el equipamiento necesario para una respuesta efectiva y segura ante un vehículo en el agua. Con tan solo 30 ó 40 centímetros de agua, nuestro coche puede verse arrastrado por la corriente si intentamos vadear un río o cruzar una zona inundada. La primera regla de seguridad es nunca intentar hacerlo.

Si la situación es que el coche cae al agua inesperadamente, tendremos entre 20 segundos y unos minutos antes de que al agua lo inunde por completo, dependiendo de varios factores, como por ejemplo, si los cristales se rompen. Como la fuerza del choque con el agua se incrementa con la velocidad, llevar puesto el cinturón de seguridad incrementa las probabilidades de supervivencia. Enseguida el vehículo se inclinará hacia la parte del motor. Esta posición, la presión del agua y los posibles daños causados por el choque pueden hacer difícil abrir las puertas para escapar. La vía más sencilla y a veces la única, será a través de las ventanillas.

La decisión de salir del vehículo debe ser inmediata. Hay que abrir las ventanillas (o romperlas con una sencilla herramienta que también incorpora un cortador para los cinturones de seguridad) y escapar del vehículo antes de que comience a hundirse sin la menor vacilación. Quedarse en un vehículo que se sumerge bajo la superficie de un agua turbia, cuya profundidad desconocemos es con toda probabilidad una muerte segura. Gerald M. Dworkin, un reconocido profesional de rescate acuático aconseja un único mensaje universal para educar a la población sobre cómo escapar de un vehículo sumergido, que consiste en los siguientes pasos:

1- Quitarse el cinturón de seguridad.

2 – Abrir o romper las ventanillas.

3 – Sacar a los niños primero

4 – Salir del coche y nadar hacia la orilla.

Si hay varios ocupantes, una vez que la vía de escape está abierta, el primer ocupante que sale del vehículo debe ayudar al resto y éstos formar una cadena para ayudarse entre sí a salir del vehículo frente a la corriente de agua que inunda el vehículo. La herramienta de escape debe estar colocada en un lugar visible y accesible para el conductor y el acompañante y, si es posible, debería haber otra adicional en la parte trasera, igualmente accesible. Si vive en zonas dónde el riesgo de caer al agua está presente, considere que este pequeño gasto puede salvarle la vida.

No hay duda de que la caída de un vehículo al agua es una experiencia traumática, especialmente durante los meses en que el agua fría añade un riesgo adicional. Aplicando los procedimientos de emergencia y escape, los ocupantes pueden rápidamente ponerse a salvo ellos mismos antes de que el vehículo se hunda.

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