Comunicar un Ahogamiento en los Medios de Comunicación

Noticias Prensa

Durante el desarrollo del proyecto de seguimiento de ahogamientos que llevamos a cabo desde 2011, hemos observado que en el tratamiento que los medios de comunicación hacen de los ahogamientos persisten clichés, términos y conceptos desfasados o erróneos, como el “corte de digestión”.

A menudo, la dificultad de obtener datos fiables sobre un incidente de ahogamiento proviene de los diferentes estilos que utilizan los medios de comunicación que, en muchas ocasiones, reproducen noticias de agencia poco detalladas o únicamente los titulares. Lo sabemos por experiencia, solo en el año 2013 revisamos más de 1200 alertas por correo electrónico, cada una con una media de 6 noticias.

Por lo general, no se especifican con claridad las circunstancias de los posibles ahogamientos, no se incluyen datos que serían relevantes para su entendimiento o valoración; se omite la intervención de Socorristas o la realización de maniobras de resucitación y no se hace un seguimiento del pronóstico de los casos de ahogamiento no fatal. El etiquetado de las noticias tampoco es uniforme, muchas veces se omiten las relacionadas con “ahogamiento”, clasificándose como “suceso”, “muerte accidental”, etc.

En este sentido, creemos que nuestra misión es proporcionar a los medios de comunicación y periodistas, (pero también a todos aquellos que, profesionalmente o no, gestionan la comunicación de prensa y en las redes sociales de los servicios de emergencia, que son en definitiva quienes facilitan la información que luego se publican en las noticias), el marco adecuado para que, ante un ahogamiento, puedan evaluar cuáles son los datos relevantes que han de recoger y transmitir a los lectores, con el objetivo principal de concienciar a la población de la importancia que tiene el Ahogamiento y también de cara a que el sistema de alertas o las búsquedas de Google las identifiquen de cara a un adecuado seguimiento.

Por ello y para que las noticias puedan ser útiles, se efectúe un tratamiento uniforme de los datos noticiables y se produzca un impacto positivo sobre el público, realizamos las siguientes recomendaciones a los medios de comunicación:

 – Etiquetar la noticia con la palabra “Ahogamiento”, e incluir en el titular esta palabra o derivada siempre que sea posible.

 – Utilizar correctamente los términos científicamente aceptados que describen los ahogamientos: (ver anexo) evitando términos como “ahogamiento incompleto”, “corte de digestión”, etc.

– Proporcionar los datos básicos de la víctima: Sexo, edad, procedencia y nacionalidad.

 – Describir la secuencia de acontecimientos del incidente, incluyendo dentro de lo posible los siguientes datos:

– Quiénes realizaron el avistamiento de la víctima, ejecutaron el rescate y realizaron la RCP (transeúntes, otros bañistas, personas con conocimientos de RCP/SVB (Reanimación cardio-pulmonar o Soporte Vital Básico), Socorristas, Personal sanitario o de emergencias, etc)

– Circunstancias del medio acuático en el momento del incidente (bandera verde, amarilla, roja en playas. Corrientes, u otras) relevantes en el incidente.

– Si la víctima fue rescatada con conocimiento o ya inconsciente.

– Si la víctima muestra signos de haber aspirado y/o tragado agua (como son: tos y presencia de espuma en la boca y nariz, y que indican un proceso de ahogamiento. En los casos en que el ahogamiento por inmersión se desarrolla completamente, puede aparecer también distensión gástrica por la ingesta de agua y como consecuencia, vómitos)

 – Destacar las circunstancias, especialmente si hubo alguna que pudo influir o  agravar las consecuencias (imprudencia, falta de supervisión, consumo de alcohol o drogas, incumplimiento de normas de seguridad, etc.) e Incluir mensajes con consejos y medidas de seguridad relevantes en relación al caso.

 – Seguimiento del pronóstico de la víctima, incluyendo aquellas que pasan a tratamiento hospitalario y pueden fallecer o ser dadas de alta con posterioridad.

Anexo I: El proceso de Ahogamiento

 Definición

El ahogamiento se define como:el proceso por el que se experimenta un impedimento para respirar por la sumersión en un líquido”, que comienza cuando las vías aéreas (boca y nariz) de una persona quedan bajo el agua (sumersión) o el agua pasa por encima de la cara (inmersión).

 Definición

El proceso de ahogamiento pasa por varias fases:

– Incidente: momento en el que se produce el suceso que afecta a la capacidad del nadador para mantener: respiración, flotación o desplazamiento en el agua. Los factores que precipitan un ahogamiento pueden ser muy diversos, incluyendo causas externas, como ser arrastrado por una corriente, caer al agua inesperadamente, poca competencia acuática o sufrir un accidente de circulación, y también causas médicas o patologías preexistentes (IAM; ACVA). Las respuestas motoras se modifican y se cambia de una natación “normal” a una respuesta motora que busca mantener la cabeza fuera del agua, con posición corporal vertical y movimientos de brazos de arriba hacia abajo para sustentarse en el agua. En esta fase las víctimas con capaces de gritar o pedir socorro.

– Puede ocurrir que la persona pierda la consciencia o sufra una parada cardio-respiratoria súbita (por traumatismo; síndrome de hidrocución; IAM o ACVA), en cuyo caso, en función de su peso específico, caerá hacia el fondo o flotará inconsciente en el agua, muriendo si no es rescatada por la falta de oxígeno.

– Pérdida de control: El nadador entra en una situación en la que no puede recupere la seguridad sin ayuda externa y comienza a tener dificultades para mantenerse a flote y conservar boca y nariz por encima del agua para respirar con normalidad, por lo que se mantiene en apnea o respirando a intervalos. Se produce una intensa activación psíquica y fisiológica (respuesta de estrés al peligro), normalmente las víctimas no pueden gritar o pedir socorro, no gesticulan o sacan los brazos por encima del agua y para una persona no entrenada no parecen estar en peligro. Deben alertarnos ciertos detalles como la cara semisumergida con la boca y nariz bajo el agua, los ojos abiertos o el pelo en la cara o la falta de respuesta si se les pregunta si están bien.

– Distrés: El nadador intenta recuperar la seguridad luchando en el agua para salir a flote. En esta fase las víctimas ya no son capaces de respirar porque las vías aéreas quedan sumergidas o al intentarlo se pueden producir pequeñas aspiraciones (y degluciones o “tragones”) de agua. La intensa activación psicológica y fisiológica y la falta de oxígeno hacen que la víctima se agote rápidamente.

– Ahogamiento: Debido a la falta de oxígeno, el sistema nervioso fuerza a la víctima a respirar, con el resultado de que se aspira agua y, como reflejo defensivo, se produce también deglución de líquido, con el resultado de encharcamiento pulmonar y distensión gástrica. La víctima pierde el conocimiento y, en función de su peso específico, caerá hacia el fondo o flotará inconsciente en el agua.

– Fase Terminal: Si la víctima inconsciente no es rescatada, el cerebro se deteriora por la falta de oxígeno y se produce daño cerebral hipóxico y la muerte.

 En función de las circunstancias, este proceso de ahogamiento puede durar entre 30 segundos y varios minutos. Una vez se alcanza la fase de Ahogamiento, si la víctima no es rescatada y se le proporciona Soporte Vital Básico por personas entrenadas en un plazo de 1 a 3 minutos o Soporte Vital Avanzado por personal médico de emergencias en un máximo de 8 minutos las posibilidades de recuperación son prácticamente nulas.

 Por otra parte, si una persona ha aspirado líquido y ha sido rescatada en estado consciente, puede sufrir un síndrome de insuficiencia respiratoria aguda (SDRA) en los minutos u horas siguientes, causada por la propia aspiración, irritación por los elementos químicos o una infección por las bacterias contenidas en el líquido. Por ello, toda persona con síntomas de haber aspirado líquido en un ahogamiento ha de ser valorada por un médico y mantenerse en observación médica o familiar en las 24/48 horas siguientes al incidente.

 Anexo II: Terminología:

 

Ahogamiento No Fatal

– Si la persona es rescatada y el proceso de ahogamiento se detiene, recuperando respiración y pulso cardíaco.

 Ahogamiento Fatal

– Si la persona fallece como consecuencia del ahogamiento, éste se denomina “ahogamiento fatal”, incluyendo las personas que fallecen posteriormente debido a sus consecuencias directas.

 – Las causas más comunes de fallecimiento en las víctimas hospitalizadas por ahogamiento son:

– Muerte cerebral atribuible a la hipoxia severa o lesión cerebral isquémica.

– Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA)

– Fallo multiorgánico secundario a hipoxia severa o lesión isquémica

Síndrome de sepsis atribuible a la neumonía por aspiración o infecciones nosocomiales (contraídas dentro del hospital)

 Rescate Acuático

– Todo incidente sin evidencia de una dificultad respiratoria se considera un “Rescate Acuático”

 Otras denominaciones no aceptadas

– Se abandonan definitivamente las descripciones como “ahogamiento seco o húmedo”; “ahogamiento secundario”; “ahogamiento pasivo y activo; “Ahogamiento incompleto”, etc.

 – Para la uniformidad de los informes sobre ahogamientos se debe utilizar las directrices de Utstein: Recommended Guidelines for Uniform Reporting of Data From Drowning.

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